(al día siguiente)
en el asiento de al lado estaba esa mujer. silenciosa, la biblioteca nos resguardaba de la lluvia, mientras los libros poco a poco se llenaban de polvo. no me miró a los ojos al sentarse. esa mujer traía un pantalón de mezclilla entallado, blusa verde, zapatos altos. esa mujer tenía los senos grandes y la boca roja. ahí estaba. sentada junto a mi con un libro de pasta dura que léntamente había sacado de una bolsa de plástico junto a un pañuelo con lagrimas. al menos eso fué lo que creí. fuera, seguía lloviendo. esa mujer apoyó una pierna sobre la otra y abrió el libro en cualquier parte. pasó del medio dia hasta las seis de la tarde sin darle vuelta a la página, la mano temblorosa , la mirada fija en sólo una palabra. de pronto simplemente esa mujer se alejó asi como una hoja que el viento arrastra. como una gota de lluvia que se esparce en brisa, se perdio en el largo pasillo. en sus pasos sin rumbo fue dejando la huella de la desilusión. en que palabra su mirada se detuvo fue algo que nunca supe. aun hoy me detengo a pensar en ello y me descubro con la mirada fija en una sola palabra. sin embargo, esa palabra es mia, de mi pagina, y no de esa mujer de grandes senos y mirada ausente.