22.12.12

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                                                                                   me gusta quedar a oscuras
                                                                                   para distinguir la luz de los
                                                                                   truenos.




truenos. desperté y por un momento escuche la lluvia golpeando mi ventana y un trueno a lo lejos. debió ser parte de mi sueño. truenos. quise explicarme la razón de un fenómeno como ése, pero hacía mucho tiempo que los libros de física dejaron de interesarme. durante mis días de escuela en alguna ocasión me eligieron como representante del salón. por callado y tranquilo. creían que mi actitud se debía a mi madurez. era miedo a que me hablaran. a hablar, a ser molestado, temía al asedio. pensaban que era observador. cuando un maestro me preguntaba algo referente a la clase, contestaba inmediatamente aunque no supiera de que me estaba hablando, y así seguía en un monólogo que muchas veces sólo interrumpía el timbre que anunciaba el final de la clase. antes de eso, todos me escuchaban respetuosos y confundidos, pues terminaba diciendo cosas que no tenían nada que ver con la lección del día. si el maestro intentaba detenerme, alzaba mas la voz, ni yo mismo percibía que casi vociferaba. me respetaban pensando que yo era una especie de alumno brillante a quien le faltaba orientación y ser menos victima de ataques de ira. hablaba para descargar mi temor; al hacerlo, evitaba que los maestros insistieran, preferían presas mas dóciles . a veces tenía respuestas ingeniosas que bastaban para mantener a raya los rostros cetrinos y rencorosos de mis compañeros; eran mas ignorantes que yo y muy dados a burlarse de cualquier idiotez, aunque ocasionalmente me unía a ellos para escaparme de la escuela e ir las matinés de películas de encueradas. jamás me divertía, por razones que nunca comprendí, me molestaban sus bromas. conmigo no se metían, antes bien trataba de integrarme a sus juegos, pero temerosos, pues siempre tenían la idea de que si me enojaba, los golpearía. solía hacerlo... truenos. y yo que no tengo libros de física...




                                                                                  yo me conformo con que llueva.
                                                                                  me tranquiliza.

23.11.12

charlie brown en la loma






(tango de otro viudo)


               en la noche asesina, y solo en el montículo,
 ¡qué soledad a veces, charlie, pavorosa!
 con casa llena,
 y ya en la parte baja de la octava,
 y tirando wild pitch -uno tras otro-,
 salvaje, eterna soledad, de veras.
 Cósmica soledad del lanzador al centro del diamante.
                una mirada al fondo, de ratón acorralado:
 toleteros veloces, atentos y enemigos,
 y tristes jardineros fraternales
 a los que ciega el sol bajo las bardas.

 al frente, el bateador,
 la noche arriba.
                lluevan, cielos,
 derrúmbense las nieblas sobre el parque.
 viudo en la loma,
 como bajo la ducha en esa infancia
 que dejábamos ya, soñando en altas diosas
 o primas ruborosas e imposibles,
 y haciéndose una horrible,         deprimente puñeta
 en la mañana.
 ¡qué soledad, de veras, charlie!
                -y falla el doble play, para acabarla-


 (e. lizalde)

21.11.12

soy penélope. soy teseo. tu vello púbico es mi ovillo de hilo.

2.1.12

guardar silencio,
es lo que sin saber
queremos todos al escribir…

m. blanchot