"sus cabellos rojo sangre se enredaban sobre mí, se enroscaban en torno a mi como serpientes rojo sangre; sus lazos más sutiles se entrelazaban alrededor de mi corazón" (...) "incluso cuando había desaparecido seguía sintiendo sangrar mi corazón, ya que no era posible desatar los lazos".
edvard munch. diarios.
