31.7.22


ella sabe pero ya lo dio friegue le da risa aparte seria me quiero ir le friega aplácate el otro celoso ruido al chicharrón pos oye pinche monumento le digo esta malo eso a mi me halaga que me cele pinche jala rienda cosas bonitas me harta y como se siente baje súper bien ya me atore que barbaridad manches en la mañana corriendo ocupado me subo abierta preocupado eres mi sola prestar saliendo si parece cargando me dijo gente chingue no piense si me convenció no era para mi de la playa

18.2.13






maniquí






                                                                                                                               


11.2.13



                    tu nombre que es mi boca. que es mi piel en la noche, mi tarde de domingo. mi música. hoy ya es mañana. el dia siguiente. ayer.

8.2.13

lo siento. lo olvidé.
silencio,                              sangre,                          sueño.

20.1.13

el friso de la vida










"sus cabellos rojo sangre se enredaban sobre mí, se enroscaban en torno a mi como serpientes rojo sangre; sus lazos más sutiles se entrelazaban alrededor de mi corazón" (...) "incluso cuando había desaparecido seguía sintiendo sangrar mi corazón, ya que no era posible desatar los lazos".

edvard munch. diarios.

17.1.13

quiero llegar a mi casa. mi casa sería pequeña, con pocos muebles. un caballete, un florero azul o tal vez verde sobre un escritorio. y muchos libros y papel y lápiz. luz sólo la necesaria. y tu voz.

14.1.13

y de pronto, todo se ha convertido sólo en un recuerdo.
lo que siempre había creido que era mi sueño, tal vez no lo era. despues de todo.

10.1.13

página

(al día siguiente)

en el asiento de al lado estaba esa mujer. silenciosa, la biblioteca nos resguardaba de la lluvia, mientras los libros poco a poco se llenaban de polvo. no me miró a los ojos al sentarse. esa mujer traía un pantalón de mezclilla entallado, blusa verde, zapatos altos. esa mujer tenía los senos grandes y  la boca roja. ahí estaba. sentada junto a mi con un libro de pasta dura que léntamente había sacado de una bolsa de plástico junto a un pañuelo con lagrimas. al menos eso fué lo que creí. fuera, seguía lloviendo. esa mujer apoyó una pierna sobre la otra y abrió el libro en cualquier parte. pasó del medio dia hasta las seis de la tarde sin darle vuelta a la página, la mano temblorosa , la mirada fija en sólo una palabra. de pronto simplemente esa mujer se alejó asi como una hoja que el viento arrastra. como una gota de lluvia que se esparce en brisa, se perdio en el largo pasillo. en sus pasos sin rumbo fue dejando la huella de la desilusión. en que palabra su mirada se detuvo fue algo que nunca supe. aun hoy me detengo a pensar en ello y me descubro con la mirada fija en una sola palabra. sin embargo, esa palabra es mia, de mi pagina, y no de esa mujer de grandes senos y mirada ausente.

22.12.12

...



                                                                                   me gusta quedar a oscuras
                                                                                   para distinguir la luz de los
                                                                                   truenos.




truenos. desperté y por un momento escuche la lluvia golpeando mi ventana y un trueno a lo lejos. debió ser parte de mi sueño. truenos. quise explicarme la razón de un fenómeno como ése, pero hacía mucho tiempo que los libros de física dejaron de interesarme. durante mis días de escuela en alguna ocasión me eligieron como representante del salón. por callado y tranquilo. creían que mi actitud se debía a mi madurez. era miedo a que me hablaran. a hablar, a ser molestado, temía al asedio. pensaban que era observador. cuando un maestro me preguntaba algo referente a la clase, contestaba inmediatamente aunque no supiera de que me estaba hablando, y así seguía en un monólogo que muchas veces sólo interrumpía el timbre que anunciaba el final de la clase. antes de eso, todos me escuchaban respetuosos y confundidos, pues terminaba diciendo cosas que no tenían nada que ver con la lección del día. si el maestro intentaba detenerme, alzaba mas la voz, ni yo mismo percibía que casi vociferaba. me respetaban pensando que yo era una especie de alumno brillante a quien le faltaba orientación y ser menos victima de ataques de ira. hablaba para descargar mi temor; al hacerlo, evitaba que los maestros insistieran, preferían presas mas dóciles . a veces tenía respuestas ingeniosas que bastaban para mantener a raya los rostros cetrinos y rencorosos de mis compañeros; eran mas ignorantes que yo y muy dados a burlarse de cualquier idiotez, aunque ocasionalmente me unía a ellos para escaparme de la escuela e ir las matinés de películas de encueradas. jamás me divertía, por razones que nunca comprendí, me molestaban sus bromas. conmigo no se metían, antes bien trataba de integrarme a sus juegos, pero temerosos, pues siempre tenían la idea de que si me enojaba, los golpearía. solía hacerlo... truenos. y yo que no tengo libros de física...




                                                                                  yo me conformo con que llueva.
                                                                                  me tranquiliza.

23.11.12

charlie brown en la loma






(tango de otro viudo)


               en la noche asesina, y solo en el montículo,
 ¡qué soledad a veces, charlie, pavorosa!
 con casa llena,
 y ya en la parte baja de la octava,
 y tirando wild pitch -uno tras otro-,
 salvaje, eterna soledad, de veras.
 Cósmica soledad del lanzador al centro del diamante.
                una mirada al fondo, de ratón acorralado:
 toleteros veloces, atentos y enemigos,
 y tristes jardineros fraternales
 a los que ciega el sol bajo las bardas.

 al frente, el bateador,
 la noche arriba.
                lluevan, cielos,
 derrúmbense las nieblas sobre el parque.
 viudo en la loma,
 como bajo la ducha en esa infancia
 que dejábamos ya, soñando en altas diosas
 o primas ruborosas e imposibles,
 y haciéndose una horrible,         deprimente puñeta
 en la mañana.
 ¡qué soledad, de veras, charlie!
                -y falla el doble play, para acabarla-


 (e. lizalde)

21.11.12

soy penélope. soy teseo. tu vello púbico es mi ovillo de hilo.

2.1.12

guardar silencio,
es lo que sin saber
queremos todos al escribir…

m. blanchot

24.10.10

ayer.

ayer tu eras otra
y yo no era quien
soy esta mañana.
hoy tu y yo somos
desconocidos.
ellos anoche
fueron amantes,
dejémoslo así.