23.11.12

charlie brown en la loma






(tango de otro viudo)


               en la noche asesina, y solo en el montículo,
 ¡qué soledad a veces, charlie, pavorosa!
 con casa llena,
 y ya en la parte baja de la octava,
 y tirando wild pitch -uno tras otro-,
 salvaje, eterna soledad, de veras.
 Cósmica soledad del lanzador al centro del diamante.
                una mirada al fondo, de ratón acorralado:
 toleteros veloces, atentos y enemigos,
 y tristes jardineros fraternales
 a los que ciega el sol bajo las bardas.

 al frente, el bateador,
 la noche arriba.
                lluevan, cielos,
 derrúmbense las nieblas sobre el parque.
 viudo en la loma,
 como bajo la ducha en esa infancia
 que dejábamos ya, soñando en altas diosas
 o primas ruborosas e imposibles,
 y haciéndose una horrible,         deprimente puñeta
 en la mañana.
 ¡qué soledad, de veras, charlie!
                -y falla el doble play, para acabarla-


 (e. lizalde)